Somos educadoras infantiles ,madres, psicomotricistas. Estamos comprometidas con la infancia y su desarrollo a
través del juego, del acompañamiento respetuoso , procurando relaciones de afectividad y seguridad emocional.
Explorando en lo plástico y el movimiento realizando talleres, donde los niños descubren y se sienten libres de elegir lo que quieren hacer en cada momento.

Acompañamos el día a día:

Lina

Estudiante de Bellas Artes , medicina china y masaje rebalancing, formada en meditacion por Astiko, educadora infantil y maestra Waldorf. Psicomotricista por el método Acouturier. He realizado formaciones en pedagogía Montessori y Método Pickler y continúo formándome en todo aquello que me proporcione una mirada más respetuosa de niñas y niños.

De toda mi experiencia de vida he querido trasladar todo lo aprendido a una manera de estar con los niños y niñas. Sobre todo en esta primera etapa, la presencia amorosa y atenta es lo que quiero compartir en este espacio: educar conscientemente y ofrecer la seguridad de crecer en un hogar seguro, tranquilo y divertido, donde son respetados los ritmos y las rutinas del día a día, dentro de una flexibilidad donde se tiene en cuenta la individualidad de los niños y niñas.

Respetar y conocer nuestras emociones y las de los demás del grupo y despertar en los niños y niñas esta conciencia del otro y del respeto en nuestra convivencia es parte de mi trabajo también.

Acompañar a estos niños y niñas de los que cada día aprendo y descubro algo nuevo, es verdaderamente un regalo. Poder disfrutar de su frescura, vitalidad y felicidad cada mañana y yo misma como educadora poder ofrecerles su misma mirada alegre y despierta cada día.

Lina, en el 2011 funda su primera casa de madre de día «La casita de piedra», en Becerril de la Sierra y en el 2013 funda, junto con la asociación de familias Raices y Alas, el proyecto educativo Picapinos hasta el nacimiento de su segunda hija, la cual da el impulso para su siguiente proyecto, Casita Cocora en 2017. Lina es madre de dos hijos y amante de la costura, la cocina y las manualidades.

Alejandra

Estudié ingeniería forestal y mi gran pasión por la naturaleza me llevó a trabajar durante muchos años en la producción de documentales y exposiciones sobre medio ambiente, donde realicé trabajos para diferentes cadenas de televisión y creamos grandes instalaciones que llevamos por toda España.

Pero con la llegada de mi hija Amaia, hace ya 12 años, decidí cambiar el rumbo de mi carrera profesional buscando una forma de conciliar mi vida personal con mi faceta laboral y es cuando me formé como Madre de Día, pedagoga Waldorf y mediadora educativa, entre otros.

Me siento afortunada por compartir esa forma tan sencilla de estar aquí y ahora que tienen los niños y las niñas. Mirar la vida a través de sus ojos, con una curiosidad y una alegría tan sincera, hace que cada día aprenda a observar la belleza de lo que me rodea. Respetar esa mirada es mi principal objetivo como acompañante en Casita Cocora.

Alejandra inaugura en 2010 su iniciativa de Madre de Día “Casa Libélula”, que mantiene activa hasta que cambia su domicilio a la Sierra de Madrid donde encuentra en Casita Cocora un lugar donde seguir trabajando como acompañante de la mano de Lina. De su interés por la defensa de los derechos de la infancia, funda en 2017 la “Asociación Casa Libélula” con la que pretende llevar a familias sin recursos la mirada respetuosa a los niños y a las niñas.